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Reflexiones sobre el derecho a la vivienda en tiempos de pandemia

En la actualidad, la neurociencia ofrece pruebas empíricas de que el carácter y la calidad del entorno tienen un impacto drástico y dimensionable en nuestras vidas. Se ha visto que los entornos no solo cambian nuestro comportamiento, sino que también cambian el cerebro, lo que genera cambios de conducta. Como sostiene el profesor de genética Fred Gage: "Mientras que el cerebro controla nuestro comportamiento y los genes controlan nuestro plan de diseño y la estructura del cerebro, el entorno puede modular la función de los genes y, en ultima instancia, la estructura de nuestro cerebro. Al proyectar el entorno en el que vivimos, el proyecto arquitectónico modifica nuestro cerebro y nuestro comportamiento." Pallasmaa, Juhani (2016) (1). El apartado 1 del artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (2) defiende el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado que...

En la actualidad, la neurocie...

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Reproducción

Pensé que había llegado la hora de reconsiderar el propio hecho de admirar las esculturas al aire libre, ya que ello presupone campo abierto y árboles y luz solar, un malentendido muy tenaz: como si el arte tuviera más que decir (o lo dijera más amablemente) en un entorno natural (en este caso, con la forma de un parque victoriano). Pero los Caro, King y Turnbull se comportan muy bien sin su agraciada presencia, ya que hoy en día el arte es singularmente autónomo. Es, de hecho, especialmente urbano en esencia; a menudo sorprendente y provocador. Si habla de la naturaleza de algún modo es a través de la metamorfosis, pero de lo que habla en primera instancia es de sí mismo.

VAN EYCK, Aldo ~ Pavilion Arnhem: A place for sculpture and people

En el verano de 1966 se produjo en Holanda un hecho asombroso.

En el Park Sonsbeek de la pequeña ciudad de Arnhem se estaba inaugurando un pabellón efímero para esculturas a cargo del arquitecto Aldo van Eyck. La construcción se erigía exactamente en el mismo lugar que había ocupado once años antes otra para el mismo propósito, obra de un maestro de la generación precedente, Gerrit Rietveld.

Con la peculiaridad de que el pabellón anterior seguía existiendo.

Para hacer esto posible, había surgido a principios de los años sesenta todo un movimiento a favor de la reconstrucción de la estructura diseñada por Rietveld, encabezado por amigos, colegas de profesión y empresarios con gran peso en la industria holandesa. La razón para rescatar esta obra perdida en los vaivenes del tiempo era ni más ni menos que honrar a toda una insignia de la arquitectura moderna en los Países Bajos, un participante de los primeros CIAM y el creador de uno de los emblemas de la modernidad, la Casa Schröder, construida en 1924 y hoy patrimonio de la UNESCO.

Gerrit Th Rietveld · 1954-5 · Sonsbeekpaviljoen (maqueta)

De por qué "espectáculo" no debería rimar con "vernáculo"

Uno de los gestos recurrentes en toda época es mirar hacia atrás para saber cómo seguir hacia delante. Es algo bastante sabio. Sea para copiar a los antiguos, sea para romper totalmente con ellos, los arquitectos siempre han mirado qué les podía enseñar la historia. En el mundo actual tenemos toneladas de información, avalanchas de ejemplos en los que inspirarnos, testimonios y experiencias variadísimas de cómo afrontar un proyecto “consciente” de su bagaje cultural. Nunca ha sido tan fácil aprender del pasado. Sin embargo, en la arquitectura, mirar de frente a la tradición es un arma de doble filo, pues tras el análisis viene la propuesta, y es entonces cuando, en muchos casos, acabamos flotando perdidos en algún incómodo lugar entre el pastiche y la nave espacial. [caption id="attachment_3570" align="alignnone" width="560"] “Hola, soy tu tradición” [Imagen de Archdaily][/caption]El primer problema que nos encontramos, más allá de la propia denominación de esta arquitectura popular...

Uno de los gestos recurrentes ...

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El Mundo Becario

Compartimos en AAAA nuestro texto escrito para la Fundación Arquia. Accede a la publicación original aquí:

Traigo un tema peliagudo. Se han escrito ríos de tinta sobre los becarios, practicantes, estudiantes con pasantías, etc. El caso es que, lejos de cambiar la situación, cada vez las maneras de maquillarlo son más originales, y afectan tanto a alumnos como a titulados.

Ha habido por ejemplo mucha polémica por los emails filtrados de megafirmas de arquitectura (como Sanaa) que, viralizados, han levantado ampollas además de causar algún derramamiento de bilis en las RRSS. Pero por favor, no nos engañemos: el más pequeño e indefenso estudio de arquitectura utiliza el recurso ‘becario’.

Antonio Jiménez Torrecillas (1962 – 2015) / Arquine

A un mes de su pérdida, recordamos de nuevo al arquitecto granadino, a través de este homenaje en forma de artículo, escrito para Arquine [accede a la publicación original aquí]

Era Marzo, primer año de carrera y un amigo mío y yo decidimos saltarnos la sesión de proyectos para asistir a una clase de la que nuestros compañeros hablaban emocionados. Allí estaba él, una figura alta y enjuta atendía a las exposiciones de los alumnos sobre un proyecto de un cubo de 3x3x3m. Esta figura abría los ojos como platos ante los tímidos atisbos creativos que aparecían en estos cubos. Él, con la maestría de un labriego separaba la paja del grano a través de la ilusión, que transmitía con unos discursos que, aunque todavía no entendíamos muy bien, facilitaban la inmersión en la doctrina de la arquitectura. Cuatro años después, pese a que la enfermedad ya lo estaba atacando, la pasión que transmitía en sus clases seguía impoluta.

¡Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!

A los arquitectos (permitidme que me incluya a pesar de no haber acabado aún la carrera) nos duele la boca de decir lo necesarios que somos en la vida de los demás. Lo importante que es que la sociedad tome conciencia de que acudir a un arquitecto para pensar su vivienda es igual de necesario que acudir a un médico para pensar su tratamiento. Pero hagámonos un favor: dejemos la manida metáfora infantil del médico y empecemos a debatir las causas reales de este desprestigio social del que nos quejamos sin parar, y que hace daño tanto a nuestra profesión como a la sociedad en general.

En un artículo recientemente publicado en el blog de la Fundación Arquia, el arquitecto Campo Baeza expresa sus quejas por este menosprecio a nuestra profesión. Si bien estoy de acuerdo con su punto de partida, la manera de enfocarlo y la respuesta que ofrece me han provocado un rechazo profundo. [Nota de los editores: Recomendamos la lectura del artículo citado, junto a esta publicación]

No lo entederás si no vas más despacio

¿Cuánto tiempo le dedicas a ver un proyecto de arquitectura? ¿Y si es en una web? ¿En una revista? ¿Al proyecto de un compañero? ¿Al proyecto de un alumno? Y ¿Cuánto tiempo le dedicas tú a desarrollar tu proyecto? ¿Quién no ha sentido y tenido la plena convicción de que es imposible que se entienda su proyecto en cinco minutos? Seguramente nuestros proyectos no sean ni más ni menos complejos que los de nuestros compañeros y sean igual de dignos. Pero hemos trasladado este ritmo vertiginoso de la sociedad a la arquitectura y se nota.

El tiempo que estimamos que va a ser invertido para ver nuestro proyecto condiciona totalmente la génesis de éste. Tanto es así que en ocasiones los proyectos parece que han olvidado que son proyectos y parecen haber sido creados por y para sí mismos.

Alicia en el País de las Maravillas, Walt Disney, 1951

Alicia en el País de las Maravillas, Walt Disney, 1951

Arquitectura contra la inmigración / Una semana con Diébédo Francis Kéré

PrimarySchool5

Saltos y concertinas. El problema de Ceuta y Melilla es de nuevo actualidad, ésta vez en forma de debate acerca de la adecuación de la implantación de concertinas o de los saltos masivos, oleadas y muertes de inmigrantes que se han producido. Esto nos hace encontrarnos de cara a un problema cíclico de difícil solución.

En esta tesitura se cruza una semana de trabajo que dirige Diébédo Francis Kéré (arquitecto original de Gando – Burkina Faso) en la que se diseña un centro para mujeres en su ciudad natal y se intercambian reflexiones, inquietudes, opiniones y formas de pensar y hacer la arquitectura. Y, sorpresa, aparece el origen de la fuerza que empuja el salto.